lunes, 6 de diciembre de 2010

Esto lo escribí el 5 de octubre de 2009
Lo volví a encontrar, me gusta a pesar de que cuando lo escribí,
lo hice con una profunda tristeza.
Hoy es distinto,
pero lo comparto.

Llorarlo todo



He decidido llorarlo todo, como Oliverio. Primero llorar Hermosillo, llorar su desierto, sus sahuaros, las cachoras. Llorar la casita, el cuarto verde, el blanco y el multicolor. Llorar también el fiestita negro y el museo con todo y su máquina de sodas. Llorar a Ofelia, otra vez, otra vez y su patita rota. Llorar llorar, llorar el leñador y el caldo de carne que nunca hay. Llorar San Felipe y su salar, Llorar mar y también el mar, sus peces de colores y mi miedo a la inmensidad. Las estrellas! cómo no llorarlas, llorar la luna y su bufanda aunque ya esté deshilachada. Llorar tres cumpleaños, tres eneros y tres junios. Llorar Reforma, la Condesa y el monumento a la Revolución. Llorar la caja azul, la botella de colores, el globo terráqueo, el portarretratos sin retratos. Llorar el sexto piso, el tercero y la planta baja. Llorar los jueves de 11 a 12 y un día algún fin de semana. Llorar la blancura de mi espacio, las cortinas nuevas, la nueva decoración. Llorar la mentira con su verdad, llorar la verdad con su mentira, llorar de verdad. Llorar la ausencia, la compañía, llorar en ausencia y en compañía. Llorar el por qué, llorar las respuestas, llorar el no me importa y el a mí sí. Llorar la espera, la realidad, lo que no va a llegar y lo que nunca llegó. Llorar el perdón. Llorar lo que creí, que no sé si es, pero ya no es. Llorar porque tengo ganas de llorar. Llorar desde aquí, lejos, llorarlo todo pero llorar con la cara levantada. Llorar porque he dejado de llorar.

1 comentario:

Gabby dijo...

¬¬ Envidiosa... no me habías dicho que tienes un blog en el que escribes una vez cada mil años!
:P