Un año más que ahora sí, casi no vi pasar, 2012 se me fue como el agua y al intentar hacer un balance, creo que olvido muchas cosas, espero que la mayoría de esas que olvido, sean las negativas o al menos, que de éstas, no olvide lo que aprendí.
Uno de mis mayores logros de este año fue dejar los antidepresivos, fue un logro no solamente por el hecho de ser capaz, nuevamente, de estar bien por mí misma sin la ayuda de nada más excepto la de mis amigos y por otro lado, porque haber dejado el medicamento, fue como reafirmar que lo que lo originó, definitivamente ya no forma parte de mi vida. Afortunadamente no he recaído, como suele pasar y eso me hace sentir aún mejor.
Este año viajé por primera vez al Viejo Mundo, me pesié por Viena, Budapest, Praga, Roma, Barcelona y algunos puntos intermedios; fue un viaje cansado, pero estar en lugares donde nunca imaginé estar, hizo que valiera la pena cualquier cosa. Lo disfruté, lo odié, me cansé, me harté, me enfermé, comí delicioso, gasté mucho, tomé riquísimas cervezas, me llené de vino, me enamoré, vi paisajes padrísimos, edificios increíbles, me acaloré, me congelé, pero lo disfruté. Algún día regresaré.
Importante también fue haber tenido un año con trabajo, una temporada de campo que en general disfruté y que tuvo tan buenos resultados que continuaré durante el siguiente año, con más responsabilidades y más de todo, pero que tengo la confianza de que será igual o mejor que la de este año. También logré la difusión de los resultados por parte del INAH, con la que estaba conforme, pero nunca esperé que la nota le diera la vuelta al mundo, mucho menos con las necedades sobre el parecido con Alien (el de la película), con lo cual recibí muchos correos pidiéndome entrevistas, al punto de sentirme sumamente estresada y casi arrepentida de hacer difusión de los hallazgos; al final no me quedó más que tomarlo con calma y responder igual, no molestarme y darle importancia a lo importante y no darle peso a preguntas, críticas y comentarios de quienes no consideré indispensables.
Esto último ha sido parte de mi aprendizaje anual. Cuando dije “ser una mujer de paz” me refería más bien a aprender a no tomar las cosas personales y siempre tomar en cuenta de quién vienen las palabras, comentarios y actitudes y no dejar que me afecten, ni al punto del enojo, la frustración o el estrés. Ahí la llevo.
Quise, soñé, imaginé, esperé y trabajé para lograrlo, tanto que se me pasó la mano, no me medí y al final, como reapareció, se escabulló. Con razón, sin razón, con o sin sus razones, está pero no está.
La que está, como siempre es mi familia postiza, la que escogí o la que me escogió: el ex ContingenteTuiter en petit comité: mi coma Iguana, Benja, Nabits, el Doc Bryan, Fiestirri, Gabits, Pepo, Liz y la nueva integrante, Frida; todos ellos junto con Chamu, Robles, Nancy, Brando, aunque poco los vea, estar con todos ellos es como estar en casa. Afortunadamente sigo teniendo a mis amigos de siempre Abby, Júpiter, Maic, Cristina, Eren, Elisa, Zenón, Adrián y en general la parte sonorense que no cambio por nada y que pienso seguir conservando durante este nuevo año.
Pasó otro año, mucha más gente desapareció otro buen número murió siendo inocente, otro año de injusticias, de balazos, de robos, de desempleo y pobreza, de mucho fanatismo, de mucha ignorancia, de más valemadrismo y un año más sin justicia para los padres que perdieron a sus hijos en la ABC, no se me olvida y esas niñas y niños seguirán en mis pensamientos y seguiré apoyando a sus padres siempre que me sea posible.
No tengo propósitos para el año nuevo, simplemente trataré de vivir en el presente, no olvidar el pasado que me ha hecho quien soy, pero no preocuparme tanto por el futuro, sino ocuparme para que sea un mejor lugar a donde pueda llegar. Vivir más contenta o por lo menos más tranquila, disfrutar más, querer, olvidar más rápido, perdonar más, deshacerme de lo que no quiero y trabajar por lo que quiero.
Bienvenido 2013.
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